Una hoja de un árbol, según el estado en que se encuentre, puede indicarnos el comienzo del otoño o la llegada de la primavera, con la certeza que solo la madre naturaleza nos puede ofrecer.
Son ciclos que se reiteran permanentemente, pero el árbol que las tiene para después perderlas, vuelve a recuperarlas, demostrando que su vitalidad se mantiene intacta a pesar del tiempo.
Foto: dreamsime.com














Y pensar que son tan dignos que hasta mueren de pie!
Son innumerables los avisos de este tipo que nos da nuestra bella naturaleza. Adoro ver como empiezan las arañas a caminar cuando está por llegar la lluvia…
¡Saludos Charly! Como siempre tu blog, un agradable recreo para los lectores.
Liberalto, a pesar de lo noble que han sido con nosotros los árboles, lamentablemente pocas veces el ser humano los ha tratado con el respeto que merecen.
Un abrazo!
Natalia, agradezco tus palabras y, me alegro que te guste este blog. Cualquier crítica será bienvenida, al ser el medio más idóneo para corregir algún que otro error que uno pueda llegar a cometer.
Besos!
Y pensar que son tan dignos que hasta mueren de pie! Qué frase tan bonita Liberalto!
Está claro que es ley de vida Charly y que si no cayeran las hojas significaría que no habría otoño ni primavera, por lo que no llovería y la tierra no se nutriría, la temperatura empezaría a ascender y el mundo acabaría…
Un abrazo!!
Silvia, en la naturaleza el cambio es permanente. Nada se pierde, todo se transforma.
Besos!