
Un sábado de abril me subo al Cessna y, al cabo de unos minutos experimento la indescriptible sensación que volar me provoca, mientras el azul del cielo eran tus ojos que dulcemente me contemplaban. En ningún momento cuando vuelo sin acompañante me siento solo, la naturaleza es mi compañera, y el verde predominante en la superficie denota su real magnificencia, mientras las pequeñas nubes se asemejan a inmaculados copos de algodón jugando a mi alrededor.
Sobre el delta del río Paraná contemplo la diversidad de las islas, algunas de ellas con abundantes flores de incomparable belleza, fácilmente perceptibles tras descender a una altura de 500 pies (alrededor de 150 m).
Llegó el momento de regresar, pero aquellas dos horas de felicidad le dieron vida a mi existencia.
Foto: stock.xchng












Volar es también un orgasmo.
Raquel, estamos completamente de acuerdo…
Besos!!!
Charly, más bien esto yo lo interpreto como algo que te pasó hace ya tiempo… llegué a la conclusión por la lectura de tu perfil. (Fuiste piloto en algún momento de tu vida y un amor de aquellos tiempos marco “ese tiempo” ese momento…)
Muchos bsos!
Silvia me estaba refiriendo al último otoño… cada vez que el tiempo me lo permite algún vuelo realizo, es como una necesidad espiritual. Un aeronáutico por vocación nunca deja de serlo.
Besos!!!
Mandame, si podés, alguna foto aerea de las islas del Paraná. Gracias. http://www.santiagoguarudelrio.yahoo.com.ar
Santiago, en mi blog http://imagenesargentinas.blogspot.com podrás encontrar centenares de fotos de nuestro país clasificadas por “Tags”, de no encontrar la que buscás comentámelo y trataré de conseguirte algunas.
Un abrazo!
Siempre me encantó volar, lo he hecho muy poco, siempre como pasajero lamentablemente, mi padre me transmitio el placer que sentía cuando planeaba fundamentalmente.
Abrazo
Marcial
Marcial, para mí el gusto por el vuelo es una pasión inexplicable.
Un abrazo!