En el libro La República, escrito por Platón, se narra el caso del soldado Er, el cual fuera abatido en el campo de batalla, y a quien los dioses le permitieron volver a la vida para dar testimonio al resto de los humanos de que eso que tantos temen, la muerte, en realidad no existe. Es un cambio de estado, dicho con una terminología más moderna se puede interpretar como un pasaje a otra dimensión de espacio y tiempo en la cual de manera distinta la vida continúa, siendo la experiencia terrenal indispensable para el desarrollo del espíritu con vistas a etapas más altas en la evolución constante de la esencia de nuestro ser.
Este tema fue abordado por numerosos investigadores, entre los que se encuentran, los doctores Raymond Moody, Elisabeth Kübler-Ross, Brian Weiss y muchos más. En Argentina quien escribió un libro, al haber padecido un paro cardiorespiratorio durante casi tres minutos mientras se le efectuaba una angioplastia coronaria, fue el periodista Víctor Sueiro.
Lo sorprendente es que muchas de las personas que estuvieron clínicamente muertas tienen una serie de vivencias muy parecidas, y lo que prevalece es la imagen que irradia una fuerte luz, y que se comunica con las personas no con palabras sino con pensamientos, percibiendo en esa luz una sensación de amor infinito. La entidad presenciada demuestra tener un conocimiento total de lo vivido por cada uno, y es definida de acuerdo a las convicciones religiosas individuales. Para un cristiano puede ser Jesucristo o un Ángel, para un budista el mismísimo Buda, para un judío Jehová, para un musulmán Allah y para un ateo una sensación increíblemente maravillosa, teniendo en todos los casos como común denominador un estado de éxtasis con el deseo de quedarse allí para siempre y, al momento de regresar a la vida, perderle definitivamente el miedo a la muerte sabiendo perfectamente que ésta no existe y que cuando les toque partir definitivamente, sabrán que se rencontrarán con sus antiguos afectos y continuarán en una etapa distinta y superadora en su evolución espiritual.
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