Cuando se descorcha una botella cuyo contenido se encuentra a una presión considerable, tal es el caso del champán, la sidra y muchos vinos espumantes, generalmente no se tiene en cuenta que el corcho se desplaza aproximadamente a una velocidad de 40 km por hora, y si no se toma ninguna precaución podría llegar a dañar seriamente la vista de un individuo en caso que impacte contra uno de sus ojos. La solución es muy simple, sujetarlo con firmeza tras haber colocado una servilleta de tela encima.
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