Un DVD standard puede contener hasta 4,5 GB de archivos multimedia; utilizando tecnología Blu-ray la capacidad se incrementa hasta 50 GB, permitiendo ver películas en alta definición y, utilizando un monitor de gran tamaño con una excelente acústica, experimentar una sensación relativamente aproximada a la que se tiene en un cine.
Con respecto a la zona no hay ningún problema puesto que la adoptada por nuestro país es la número uno, similar a la de Estados Unidos. Un aspecto que puede complicar a más de un usuario, es la dificultad para obtener los discos, puesto que no son muchos los video-clubs que los tienen en su stock.
El vertiginoso avance de la informática, superior al de cualquier otra ciencia, en poco tiempo convertirá al Blu-ray en obsoleto y, desde el punto de vista del marketing me atrevería a decir que es un producto que en cierto modo ha entrado en decadencia, puesto que muy próximamente, cuando los servicios de internet ofrezcan un mayor ancho de banda, se podrá acceder a la filmografía más variada a través de la web. No me atrevo a precisar cuanto falta para esto último, pero seguramente mucho menos de lo que se supone.
Foto: Dreamstime.com












