Hipótesis neurológica sobre el Déjà Vu. Imagen:scrapetv.com
Déjà Vu es una palabra francesa que se utiliza para definir la sensación que presenta un individuo cuando pasa por una experiencia que cree haberla vivido antes. Para un neurólogo puede tener que ver con una falla leve y momentánea en el área de memoria del cerebro, para un psicólogo, representaría una asociación de ideas partiendo de información relativamente encriptada que subyace en lo más profundo del subconsciente.
Cuando un hecho no está debidamente comprobado, todas las hipótesis son válidas, por lo tanto la parapsicolgía, por más que sea considerada una pseudociencia, también tiene su teoría acerca de esta sensación que casi todos hemos tenido en algún momento y que nos ha llamado la atención.
El médico norteamericano especialista en psiquiatría, Brian Weiss, autor del best seller titulado “Muchas vidas, muchos maestros”, da por hecho lo que en el anterior párrafo se interpreta como una teoría. Tras años de investigaciones el Dr. Weiss afirma que muchas sensaciones identificadas como Déjà Vu obedecen a recuerdos sobre vidas pasadas. Acerca de este tema numerosos investigadores, a partir de los datos obtenidos de sus pacientes, tras haber sido sometidos a técnicas de regresión, hipnósis mediante, están convencidos que cuando una persona ve un rostro que le resulta conocido y no encuentra ningún dato que lo sitúe en tiempo y espacio (no recuerda cuando y donde), se debe a que con aquella persona mantuvo algún vínculo, incluso pudo haber sido muy estrecho, en una de las tantas reencarnaciones que según ellos habríamos tenido y tendremos los seres humanos hasta haber adquirido las suficientes vivencias que nos permitirán acceder a planos espirituales más elevados.
De ser cierto esto último, no sería raro encontrarse en las actividades cotidianas e incluso a través de la web, con rostros que parecen familiares pero no se recuerda, al menos en el plano consciente, el vínculo que se pudo haber mantenido en un tiempo pasado y, porque no, en otros mundos o universos.





















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Hola Charly! No se a que obedecen pero a mi me pasan bastante y me dan mucha curiosidad. Generalmente son sonidos los que me los despiertan.
Saludos!!!
Acuerdo con el compañero/a Letrascóncavas. Los sonidos disparan dejavúses. Yo tenía en mi infancia un tío muy querido, el Coco, de quien sólo recibí cariño, ternura y manifestaciones de amor. Se empeñaba en besarme de manera ruidosa y era un cultor de los llamados “besos mojaditos”, esos ósculos que dejan resabios de baba allí donde se depositan. El tema es que el Coco, además de cariñoso, sufría de meteorismo y solía bocinear ruidosamente cuando expelía sus ventosidades. Yo quedé marcado por el sonido de sus cuescos, por cuanto preanunciaban su presencia y la ceremonia de besos y abrazos con que festejaba nuestro encuentro y su cariño denodado hacia mi persona. El tema es que cada vez que alguien se pedorrea sonoramente, yo recuerdo a mi querido tío y se me escapan las lágrimas porque tuve la desgracia de perder muy joven a mi tío. Se quedó dormido en un contéiner, tal vez excedido en el consumo de churros con vino blanco, que era su único vicio y se lo llevaron los basureros. Nunca volvimos a encontrarlo. Por eso, también tengo dejavúses y lloro cuando paso por el cinturón ecológico o por algún basural.
UAP, Charlicar. No se olvide que lo quiero.
Cierta tarde, luego de mi clase de escultura, me topé en el Bar “El cubil” con un individuo que, acodado en la barra húmeda de licores varios, bebía calmadamente una gaseosa dietética. Las pendejas que me acompañaban notaron un dejo de ausencia en mi semblante y, fieles a su naturaleza, inquirieron por mi semblante anodino. De regreso a esa momentánea realidad, les contesté que creía haber tenido un deyavú al observar el semblante del parroquiano en cuestión. “Yo a este lo juno” me dije y les dije. Ya la velada no fue la misma, ya que no pude prestarles más atención (bah, siempre dicen boludeces, pero como están buenas se les perdona). El tipo me estaba obsesionando y rebuscando en mi frágil memoria, deseaba encontrar un indicio que resolviera mi inquietud. El personaje era más bien pulcro, de modales certeros y estudiados. Ofrecía la imagen viva de la corrección y bonhomía. Esto me deshacía y nunca se me cruzó el ir a encararlo, por lo desajustado de la situación.
Terminamos la reunión y nos retiramos, estando algo alboratadas mis acompañantes. Al pasar junto al tipo, ladeó la cabeza y me sonrío levemente…
Ma’que deyavú! Ahí lo reconocí. Claro, con poca luz y enfundado en ropa de mina, era otra persona el loco cuando supe frecuentarlo una noche de malaria sexual.
Qué cosa, no?
Guadis, recién lo vi y te lo agradezco.
Besos!
Nati, esos temas hace mucho que los vengo analizando; cualquier duda podés enviarme un e-mail.
Besos!
Amperio, hay sonidos que resultan inolvidables, sobre todo si están acompañados por un fuerte olor.
Un abrazo!
Adenoz, tu caso se se encuadraría en la segunda teoría. Nadie está exento de cometer errores, pero cuando son tan notorios se convierten en horrores.
Un abrazo!
hola quiciera saver mas sobre todo esto ya que lo que veo en mis sueños o en un cerra de ojos o al tocar a una personas son cosas que van a suceder o que han pasado muchas veces e sentido miedo de contarle a esas personas lo que veo en ellas pero creo ya estar en el momento de decir sin temor lo que veo si me pudieras recomendar algun libro que me enseñe a interpretar mis sensaciones de una manera mas exacta le agradeceria su atencion de no ser asi de igual manera agradesco su atencion
Roger, pienso que te serán de utilidad los libros de Brian Weiss. Por cualquier otra pregunta puedes enviarme un e-mail.
Saludos