
Recuerdo un ejemplo que puede hacernos reflexionar. No existe persona alguna que pueda dudar de la inconmensurable honorabilidad y el absoluto compromiso para con su sacrificada labor, de la Madre Teresa de Calcuta.
En una oportunidad, le dijeron que algunos que efectuaban donaciones a su organización, habían obtenido el dinero en forma poco transparente; la respuesta de la Madre Teresa fue la siguiente “no importa, lo que yo recibo lo transformo en comida”.
Si tan ejemplar mujer hubiera sido demasiado estricta en ver de donde obtenía su financiamiento, miles de personas hubieran muerto o padecido horrorosas privaciones.




















