El límite es 85 decibeles

La legislación de muchos países determina que en todo ambiente laboral donde los niveles de ruido superen los 85 decibeles es obligatoria la utilización de protección, para prevenir que con el tiempo, un individuo desarrolle un traumatismo acústico que lo deje parcial o completamente sordo.

En una primera etapa, la disminución de audición por las mencionadas circunstancias es muy difícil de cuantificar, a no ser que se  realice una audiometría tonal, puesto que la pérdida de sensibilidad comienza en la frecuencia de 4000 Hertzios, posteriormente afecta a la de 8000 Hz y, recién a partir de ese momento la disminución involucra a la zona de la palabra, es decir las frecuencias de 500, 1000 y 2000 Hz respectivamente, siendo aquí donde la dificultad para mantener una conversación es cada vez mayor, requiriendo en muchos casos la utilización de un audífono para interactuar verbalmente con otra persona.

Escuchar música con auriculares es algo muy reconfortante, pero puede resultar perjudicial  si el volumen se sitúa por encima del límite de seguridad mencionado en el primer párrafo, algo muy difícil de determinar, motivo por el cual sería positivo que aquéllos gadgets contaran con un mecanismo de alerta que le indique al usuario cuando se superan los 85 Db para que éste decida si desea dañar su audición o preservarla.

Artículo recomendado: Por qué la ciudad puede dejarnos sordos.

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