
Es absurdo afirmar que alguna corriente de pensamiento desprecie per-se a la razón humana; simplemente se están reconociendo las limitaciones intrínsecas del hombre.
La certeza es inversamente proporcional al nivel de conocimientos; el avance científico va a demoliendo poco a poco muchos paradigmas. Cuanto más conocimientos adquiere una persona más dudas se le presentan.
Según el astrofísico británico Stephen Hawking (1942), en las entidades estelares denominadas “agujeros negros” no se cumple el segundo principio de la termodinámica. Tiempo atrás esta afirmación habría escandalizado al 99,99999 % de los científicos.
Desde hace muchos años, a los astrónomos les llamaba la atención que algunas estrellas tuvieran una órbita no circular sino elíptica, sin la existencia aparente de motivo alguno para que ello sucediese; posteriormente comprobaron que la variación orbital obedecía a una descomunal fuente de atracción que ni siquiera permitía la refracción las ondas de luz por su elevada fuerza gravitacional. Es así como se conocieron los agujeros negros.
Sabemos quienes no tenían razón antes… Sabemos quién tiene razón ahora… La duda es si la tendrá más adelante o una nueva teoría reemplazará a la anterior. Las pruebas de la relatividad de la razón podrían llegar hasta el infinito
Sócrates “La única cosa que sé es saber que nada sé; y esto cabalmente me distingue de los demás filósofos, que creen saberlo todo”















