Los peligros de la minería a cielo abierto

La empresa minera Barrick Gold,  a poca distancia de la ciudad chubutense de Esquel, unos años atrás con el aval de las autoridades de la provincia  estuvo a punto de iniciar sus explotaciones a cielo abierto, para las cuales se requerían toneladas de cianuro y miles de hectolitros de agua por semana, ocasionando un colosal daño al ecosistema que inexorablemente repercutiría a corto y mediano plazo en la salud de los habitantes de esa y otras ciudades del sur argentino.
 
 

La oposición de la ciudadanía se manifestó a través de un plebiscito (23 de marzo del 2003) donde el 80% de los votantes rechazó esa metodología que, al cabo de unos pocos años, hubiera convertido a una pujante ciudad turística en poco menos que en un pueblo fantasma. La Barrick Gold, principal interesada en el voto afirmativo, prometía a la gente que con la extracción del oro subyacente en las entrañas de la tierra tendrían abundante trabajo y salarios dignos. A pesar de los denodados esfuerzos, recurriendo al engaño sistemático y numerosas dádivas, afortunadamente sólo obtuvieron el 20% de los votos emitidos.
 
 

A muchos de los que pensamos de esta manera intentan descalificarnos afirmando que nos oponemos al progreso, argumento falso y perverso, puesto que la minería a cielo abierto, cuando se utilizan sustancias tales como el cianuro o se ven involucrados recursos no renovables como el agua, ha sido prohibida  en Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea.

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